LA CHUSPA DEL DIABLO El Sur intelectual y fotográfico en Lima
Volver al ambiente de la vasta producción revistera e intelectual de los años 20 al 40 en el Perú, en especial en el siempre sorprendente sur andino (Puno, Arequipa, Cusco), es lo que uno puede sentir al visitar la exposición “Vanguardias del sur. Idea, arte y polémica desde los Andes”, bajo la curaduría de Yaneth Sucasaca y Rodrigo Vera, en la Casa de la Literatura Peruana, en el cercado de Lima. La creación literaria, las ideas de vanguardia cifradas en el posicionamiento de una América india, el desarrollo editorial y el arte del grabado, son señas indiscutibles de este período de nuestra historia literaria y artística. Eso es lo que se puede ver en la exposición. A ello se suma el componente educativo como posibilidad de crecimiento y fractura ante la opresión cultural y social de la época. Se muestran los vínculos entre arte y pedagogía, la llamada “educación experimental”, como una forma nueva de ver el mundo y construirlo desde el ayllu. En este panorama destaca el Grupo Orkopata con Arturo Peralta (Gamaliel Churata) y el “Boletín Titikaka”, que nuclean parte de esta vanguardia en movimiento. Mientras que el norte parecía no existir. La exposición incluye una carpeta con material diverso para los asistentes, y fue presentada en una versión resumida en la Feria del Libro de Buenos Aires. A unas cuantas cuadras, en el Centro Cultural Inca Garcilaso, a su vez se puede ver “Chambi. Historia, oficio, archivo, legado”, exposición curada por Peruska Chambi y Karen Bernedo. Ofrece diversos momentos del trabajo fotográfico de Martín Chambi, especialmente aquel que forma parte de su primera época en la que destacan fotografías familiares, y luego la consolidación de su trabajo en el Cusco. Las fotografías de Chambi, nacido en Coasa, en la provincia puneña de Carabaya, son hoy un retrato social y cultural del sur andino, sin dejar de contar la calidad de su estética. Churata y Chambi, contemporáneos ambos, junto con muchos otros artistas, intelectuales y educadores, que formaron parte de esta avanzada cultural, dan las claves para entender un momento importante de la historia intelectual del Perú. Aquella que se nutría de la tierra, el paisaje, la piedra, el bronce, la idea de un territorio americano en unión y una crítica a los ismos occidentales, en tensión, además, con la capital. Se decía: más cerca del cielo que de Lima. Por eso, resulta interesante cómo hoy, el centro neurálgico de Lima, recibe el trabajo de esta generación de puneños y posibilita su acceso al público. Que los sapos sigan croando.
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