Bosques de San Martín: conservarlos sin frenar el desarrollo de la región
Moyobamba.— San Martín enfrenta el desafío de conciliar la conservación de sus bosques con las necesidades económicas de miles de familias que dependen de las actividades agrícolas. Así lo sostuvo el ingeniero moyobambino Gerardo Cáceres Bardález, quien consideró que la región atraviesa una "encrucijada histórica" frente a la pérdida de cobertura forestal registrada durante las últimas décadas. Según Cáceres Bardález, la expansión agrícola no planificada ha contribuido a la reducción de los bosques, pero también ha generado impactos sobre recursos fundamentales para la propia actividad productiva, como el agua, el suelo y las condiciones climáticas. En ese sentido, sostuvo que la protección de espacios de alta biodiversidad como el Bosque de Protección Alto Mayo (BPAM) y los corredores vinculados a la Cordillera Azul no debe entenderse como un obstáculo para el desarrollo de las poblaciones amazónicas. "Las familias amazónicas requieren ingresos dignos e infraestructura", señaló, al considerar que la conservación debe ir acompañada de oportunidades económicas que permitan mejorar la calidad de vida de las comunidades. Agroforestería como alternativa Entre las propuestas planteadas destaca el fortalecimiento de la agroforestería, especialmente en las cadenas productivas de cacao, café y frutos nativos. La incorporación de sistemas agroforestales permitiría, según explicó, mantener parte de la cobertura vegetal y, al mismo tiempo, garantizar la rentabilidad de los productores. Para ello, consideró necesario consolidar cadenas de valor que permitan que los agricultores obtengan mejores ingresos por sus productos. Mayor control sobre el territorio Otro de los pilares planteados es el fortalecimiento de la gobernanza y la fiscalización ambiental. Cáceres Bardález consideró necesario mejorar la supervisión descentralizada y promover un trabajo articulado con las rondas campesinas para enfrentar problemas como el tráfico de tierras y la extracción ilegal de madera. A su juicio, una mayor presencia de las autoridades en el territorio permitiría prevenir la degradación de los bosques y proteger las zonas consideradas estratégicas para la región. Conservar también debe generar ingresos El tercer eje propuesto está relacionado con la creación de incentivos económicos para la conservación. Entre ellos mencionó la implementación efectiva de mecanismos de Pago por Servicios Ecosistémicos (PSE) y el impulso del ecoturismo comunitario. La finalidad, explicó, es que las poblaciones que protegen los bosques puedan obtener beneficios económicos concretos por esa labor y encuentren en la conservación una alternativa sostenible frente a actividades que generan degradación ambiental. Para Cáceres Bardález, preservar los bosques de San Martín no debe ser entendido únicamente como una responsabilidad ambiental, sino como una estrategia para garantizar el futuro económico y social de la región. La conservación del bosque en pie, sostuvo, puede convertirse en uno de los principales activos de San Martín si se logra articular protección ambiental, producción sostenible y oportunidades económicas para las comunidades. (Jorge Canales)
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